Puro sabor, textura irresistible. Disfruta de una pieza excepcionalmente tierna y melosa que respeta el sabor de siempre.
Es la elección perfecta para quienes buscan calidad sin aditivos: sin gluten, sin lactosa, sin soja y libre de fosfatos o colorantes.
Capdevila Germans: Un legado que nace de la tradición y la amistad
La historia de Mont-Corb no se entiende sin viajar a 1913, a una pequeña carnicería en la calle Mayor de Sils. Allí, Pere Capdevila Madí (conocido por todos como Peret de Can Garriga) sentó las bases de un negocio que hoy, cuatro generaciones después, sigue siendo un referente de calidad.
Lo que empezó como una carnicería de barrio y un negocio de trato de ganado, evolucionó gracias a la visión de la familia. Con la incorporación de sus hijos, Jacint y Joan, el taller original se quedó pequeño, obligando a la empresa a trasladarse a sus instalaciones actuales en la calle Jacint Verdaguer para ampliar su producción de embutidos tradicionales y cocidos.
El secreto alemán que cambió su historia
Uno de los hitos más curiosos de la empresa ocurrió gracias a la amistad: un carnicero alemán le confesó a Jacinto Capdevila el secreto para elaborar el jamón dulce en lata. Ese conocimiento técnico, unido a la maestría artesanal de la familia, permitió a la empresa dar un salto cualitativo hacia la alta charcutería.
Mirando al futuro sin olvidar la raíz
Hoy, bajo la marca Mont-Corb, la cuarta generación de la familia Capdevila mantiene viva la filosofía fundacional:
Calidad tradicional: Recetas que han superado el siglo de vida.
Innovación constante: Adaptación tecnológica y formación continua para satisfacer los gustos del consumidor actual.
Mejora continua: Una evolución que no se detiene, manteniendo siempre el sabor auténtico de siempre.